El príncipe Enrique de Inglaterra y la actriz estadounidense Meghan Markle ya son marido y mujer.
El cantante Elton John, la conductora Oprah Winfrey, los actores George Clooney e Idriss Elba, el exfutbolista David Beckham y su esposa la ex Spice Girl y diseñadora Victoria Beckham, o las exnovias de Harry Chelsy Davy y Cressida Bonas fueron algunos de los invitados que asistieron a la boda.
Markle llevaba un vestido blanco diseñado por la británica Clare Waight Keller para Givenchy, con velo y el pelo recogido con una tiara, y se tomó del brazo de su suegro, el príncipe Carlos, a muy poca distancia del altar.
Ahí la esperaba su novio, Harry, junto a su hermano William, que ofició de padrino, ambos vestidos con uniforme de gala militar.

«Te ves esplendida, te extrañé» fueron las dulces palabras con las que Harry, de Inglaterra recibió a su novia-ahora esposa-Meghan Markle en el altar. Entre risas y miradas cómplices, el príncipe inglés y la actriz estadounidense dieron el sí frente a cientos de invitados, y millones de espectadores en todo el mundo.
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder espiritual de la Iglesia anglicana, tomó los votos matrimoniales a los novios, a los que describió como «muy sencillos y humildes». Los enamorados mantuvieron las manos apretadas durante gran parte de la ceremonia.
Cuando Harry, de 33 años y sexto en la línea de sucesión al trono, dijo «I will», el rugido de emoción de la multitud congregada en el exterior del castillo llegó hasta la iglesia, provocando risas entre los asistentes.
La boda tuvo toques del mestizaje transátlantico que encarna la pareja, como el sentido sermón del pastor estadounidense Michael Curry, o la versión de la canción «Stand By Me» que hizo un coro de gospel.