Zaragoza, 25 de Julio 2009. En una noche veraniega y al aire libre aparecio Madonna en su trono acompañada de su séquito de bailarines.
Era su último concierto en España “Sticky and Sweet Tour” un espectáculo digno de una gran estrella que brilló en el escenario lleno de luz, sonido y color e hizo vibrar a todo el público, a sus 50 años, esta espectacular.
En su segunda canción aparecio en un Rolls Royce, coche digno de la Diva que no escatimó en nada la puesta en escena incluyendo unas “emes” de cristal de Svarosky. Entre temas de su último disco, como “Give it 2 me” nos intercalaba temas con nuevas versiones como “La isla bonita” con un ritmo zíngaro acompañada de unos bailarines gitanos rumanos “Like a prayer” con mensajes en pantalla.
No falto el homenaje a Michael Jackson con la canción “Celebration” en la que hizo un remake del Thriller. Despúes de casí dos horas de concierto, nos dio las buenas noches y bajo a despedirse del público que estaba en primera fila.
Nos dejó con “Give Into Me” de Jackson para desaparecer en la oscuridad de la noche zaragozana.
La organización ha sido un fallo total, los autobuses que te llevavan hasta la torre del agua venian llenos. Pero allí todavía era peor….. más de 2 horas para cojer ticket y bus que nos llevara hasta el recinto ferial.
A la vuelta del concierto, más de lo mismo…. 2 horas más para volver a Zaragoza. Teniendo en cuenta el calor que hacia (34º), los precios abusivos de las bebidas, la reducción de coste de las entradas a última hora, y la ausencia de “la organización”.
Pero en realidad fue todo un espectáculo digno de ver al menos una vez en la vida .





