Con todas las entradas vendidas a pocos días de ponerse a la venta, la reina del pop volvió a brillar en Barcelona la noche del veinte y veintiuno de junio en el estadio catalán “Palau Sant Jordi”.
Más de 20.000 personas bailaron y cantaron las canciones del su último disco MDNA aunque también hubo cabida en este nuevo espectáculo a sus grandes éxitos atemporales Vogue, Papa don’t Preach, una renovada Like a virgin en versión Jazz o su mega hit Like a prayer donde el publicó enloqueció al ritmo de la artista acompañada por un coro gospel.
De todos es conocido la “bonita” relación entre Madonna y la iglesia, prueba de ello fue la mayor parte de la temática del MDNA World Tour que la llevará a recorrer todo el mundo embarcándola en la mayor gira mundial que ha realizado hasta la fecha.
Iniciaba el show, con un primer acto muy religioso, donde el escenario transformado en una catedral gótica la artista, coronada, con velo negro y pistola en mano, se confesaba en la capilla a ritmo de su segundo single Girl Gone Wild acompañada de sus bailarines, estos, balanceando un enorme botafumeiro bautismal.
El escenario era rotativo de forma cambiante te tele-transportaba a diferentes escenas y situaciones in imaginadas, prueba de ello fue en las canciones, “Revolver” y “Gang bang” donde el escenario se transformó en una pequeña habitación de hotel extraída de un plató hollywoodense donde la reina del pop al más puro estilo cine negro se dedicó a disparar, uno por uno, a seis bailarines.
Madonna a sus 53 años se mostró espléndida con una vitalidad envidiable realizando
siete cambios de vestuario y coreografías y saltos de infarto. Desde hace años tiene ganado el título de “Reina del Pop” prueba de ello, lo dejo bien claro fusionando Express yourself jugando con unas estrofas de Born this way de Lady Gaga rematando la faena aclarando que She’s not me, por si aún no quedaba lo suficientemente claro.
Give me all your luvin’ primer single de la era MDNA, no se hizo esperar mucho y con un batallón de tamborileros suspendidos en el aire y majorettes llenaron de luz la cúpula del Sant Jordi.
Turn up the radio, tercer single grabado por las calles de Florencia aprovechando su parada en Italia y Open your heart con acentos folk dieron un giro de 360º al show. La cantante se mostró más cercana que en otras ocasiones en las que solo se dirigió al público una o dos veces e interactuó con ellos preguntándoles si preferían a continuación una canción romántica o de baile. El público se decantó por la primera opción y la arista les obsequió con Masterpiece banda sonora de la película que ella ha dirigido y galardonada en la última ceremonia de los globos de oro a mejor canción original.
El espectáculo de ritmo ágil, muy coral y sobre todo electrónico, no faltaron connotaciones políticas, pistotas, fuego, una pasarela de moda en Vogue y provocación, mucha provocación deleitando a sus fans mostrando su parte trasera a final de los acordes de Human Nature último single de su disco Bedtime stories del año 1995.
Un remix de Celebration puso punto y final a dos horas de música y baile donde Madonna empezaba el espectáculo con un “me culpa” y finalizó cerrando el telón bailando y dando una lección de su feligreses de que la vida son dos días y hay que disfrutarla al máximo. Ya habrá tiempo para pedir cuentas a dios.
Texto: Charly García, Fotos: Xavi Lara

















