Barcelona, 27 de Octubre de 2011. CHANEL celebró una fiesta por todo lo alto en un lugar muy emblemático de Barcelona el Palau Dalmases.
Al que acudieron numerosos rostros conocidos del mundo de la moda, el espectáculo y el deporte, como: La modelo Clara Alonso, Verónica Blume, Martina Klein y María León, deslumbraron con su belleza en esta fabulosa fiesta «Show Chanel», organizada por la firma de alta costura.
Pero no fueron los únicos, ya que también vimos al nadador David Meca o al capitán del equipo de la Copa Davis Albert Costa de la mano de su mujer, Cristina Ventura.
Aunque sin duda la que dio la sorpresa fue Olivia Molina de la mano de su pareja, Sergio Mur; después de perder el hijo que esperaban. Ya que hacia tiempo que no se veían a los dos en un acto público.
Del 27 al 31 de Octubre de 2011, CHANEL presento una exclusiva exposición en este simbólico lugar, después de inaugurarla en Milán, luego visito Londres y ahora Barcelona, para dar paso a Las Vegas y después Dubai.

Este palacio del siglo XVII de influencia barroca, testigo de la vida artística y cultural de Catalunña,ofrece un marco excepcional a sus visitantes y acoge regularmente óperas y conciertos de música clásica y barroca.
la casa de rue Cambon se apropia de este lugar durante unos días para realizar una puesta en escena inédita, donde vagabundear por el fabuloso universo de la Maison. Donde descubrimos las materias, los números, los símbolos, los colores, los códigos y los objetos de capricho creados por CHANEL.
Un viaje único que comienza cruzando una cortina de perlas nacaradas, haciendo referencia a las perlas que Gabrielle Chanel le gustaban tanto.
En 1955, Gabrielle Chanel inventó el bolso que se lleva al hombro: el legendario 2.55. Para descubrir el excepcional savoir-faire que se esconde tras su fabricación, el visitante entra en su interior tras haber franqueado una compuerta de aires futuristas.
Paredes forradas de cuero sensual, números digitales, paneles con vídeos que recorren las distintas etapas de su confección y los ruidos de los talleres. Una inmersión sensorial, mecánica y estética en una de las creaciones más

emblemáticas de CHANEL. (como dato curioso, Arthur «Boy» Capel del que se enamoro profundamente Gabrielle le dejaba en la cremallera del mítico bolso todos los días una nota con un mensaje de amor.)
El recorrido continua en una preciosa habitación infantil llena de muñecas dibujadas por Karl

Lagerfeld y en donde podemos ver dos cuadros pintados por el propio modisto.
Para luego adentrarnos en el corazón de un jardín de árboles de camelia, su flor preferida y el espíritu de Cocteau de la «Bella y la Bestia», en el que anima este jardín a la francesa y su fuente de mármol.
La siguiente etapa de este paseo por el universo de CHANEL, más lúdica, recupera sus símbolos más famosos: el león, el trébol, la doble C, el 5, el frasco de perfume…. ¡Un bosque de emblemas que nosrevelan la mística de Coco Chanel!
La habitación en tweed le rinde homenaje al tejido emblemático de las chaquetas CHANEL. El tweed se presenta sobre un marco, negro sobre negro, como si fuera una obra de arte.
El Studio 7L de Karl Lagerfeld; con su gigantesca biblioteca, sorprenderá a todo aquél que se encuentre en medio de sus estanterías infinitas.

A continuación, este paseo sumerge al visitante en el corazón de las creaciones y el talento de Karl Lagerfeld; esta sala nos muestra sus búsquedas, su trabajo y su creatividad a través de sus croquis.
Después descubrimos la sala Alta Costura, inspirada en el apartamento de Gabrielle Chanel del 31 rueCambon de París, con sus inmensos espejos donde se reflejan hasta el infinito los vestidos expuestos tras un cristal, los maniquíes impasibles y las increíbles cajas que sirven para enviar los vestidos de Alta Costura a las clientas. En medio del salón una exhibición de joyas de diamantes y perlas con diseños fabulosos.
Prosiguiendo nuestro recorrido entramos a la última sala la Pop Art donde se exponen innumerables serigrafías del frasco CHANEL Nº 5. terminando así La Passeggiata de Gabrielle Chanel, uno de los iconos más grandes de la moda de lujo, a la que brindó un legado de elegancia y sencillez, basada en prendas cómodas, con un toque de alta distinción, que puso fin a la moda Rococó imperante entre la burgesía parisina.
















